Autopsia nº1: 38 plugins, 4,2 s de carga y un formulario que no enviaba nada

3 de septiembre de 2026

Esto no es una guía. Es una autopsia. Cogemos un WordPress real —uno de los más de 12.000 sitios de nuestro banco de práctica—, lo abrimos en canal y te enseñamos lo que había dentro. Datos anonimizados (nada de nombre de negocio ni capturas identificables), pero cifras reales medidas con el navegador, no inventadas.

El paciente: una web de servicios, cinco páginas, un blog abandonado desde 2023 y un formulario de contacto. Lo típico. Lo que le pasa a media España.

Ficha técnica · antes / después

  • Plugins activos · WordPress (antes): 38 · Next.js (después): 0
  • Peso de la home · WordPress (antes): 4,8 MB · Next.js (después): 480 KB
  • Tiempo hasta interactivo · WordPress (antes): 4,2 s · Next.js (después): 0,6 s
  • Peticiones de red · WordPress (antes): 112 · Next.js (después): 14
  • Lighthouse (móvil) · WordPress (antes): 41 · Next.js (después): 99
  • Coste de hosting · WordPress (antes): 29 €/mes · Next.js (después): ~0 €

El cementerio de plugins

38 plugins activos. Los contamos y los clasificamos:

  • Nueve hacían el trabajo de una línea de código (un botón de WhatsApp, un aviso de cookies, un «volver arriba»).
  • Seis eran de rendimiento —caché, minificado, lazy-load— intentando arreglar la lentitud que causaban los otros treinta y dos. La pescadilla que se muerde la cola.
  • Cuatro estaban desactivados a medias: seguían cargando su CSS.
  • Dos llevaban sin actualizarse desde 2022, uno de ellos con una vulnerabilidad conocida y publicada.
  • El resto: un page builder que metía 300 KB de JavaScript en cada página para pintar tres columnas.

El page builder es el sospechoso habitual. No es «un plugin»: es una capa entera que reescribe tu HTML, arrastra su propio CSS y su propio JS, y te ata a él para siempre. Migrar a Next.js es, muchas veces, sobre todo quitarse el page builder de encima.

Lo que de verdad frenaba la web

No era «WordPress». Era la suma: cada plugin metía su CSS y su JS, el page builder inflaba el HTML, y el hosting compartido servía todo eso con 800 ms de TTFB antes de pintar un solo píxel. El usuario de móvil en 4G esperaba 4,2 segundos a poder tocar la pantalla. Google lo sabe, y lo penaliza.

Y el detalle que nadie había visto: el formulario de contacto no enviaba nada desde una actualización de PHP. Llevaba semanas tragándose los mensajes en silencio. En una web de servicios, eso son clientes perdidos, no un bug menor.

Cómo quedó

Reconstruida en Next.js, estática, servida desde el edge. Mismo diseño, mismo contenido, mismas URLs (cero redirecciones necesarias porque no cambió ninguna). El formulario, reescrito, con aviso por email al instante. Home de 4,8 MB a 480 KB. De 41 a 99 en Lighthouse. Y una factura de hosting que pasó de 29 € al mes a prácticamente nada.

Lo interesante no es el 99. Es que el 99 es lo normal cuando quitas de en medio todo lo que sobra. La lentitud de WordPress casi nunca es un misterio: es equipaje.

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