Diario del migrador. Si hay un momento donde una migración se puede ir al traste, es este: las redirecciones. Es la parte aburrida, invisible y crítica. Hacerla bien no se nota (todo sigue igual en Google); hacerla mal se nota muchísimo (el tráfico se cae y tardas meses en recuperarlo). Así la hacemos nosotros, sin atajos.
Qué es una 301 y por qué importa tanto
Una redirección 301 le dice a Google: «esta dirección se ha movido aquí, para siempre». Y —esto es lo importante— le pasa a la nueva URL casi toda la autoridad que la vieja había acumulado con los años. Sin 301, cada URL que cambie empieza de cero en Google. Con 301 bien hecha, conservas tu posicionamiento aunque cambie la estructura.
El proceso, en cuatro pasos
- Inventario total de URLs. Todas las direcciones que Google conoce: del sitemap actual, de Search Console y del rastreo de la web. Lo que no está en la lista, se pierde.
- Mapa 1:1. Cada URL vieja apuntada a su URL nueva. Lo ideal es que la mayoría no cambien (misma dirección → cero redirecciones necesarias).
- Redirecciones para lo que sí cambia. Solo donde la dirección cambia de verdad, una 301 limpia. Nada de cadenas de redirecciones (A→B→C): siempre directo, A→C.
- Validación. Se comprueba una a una que cada vieja lleva a la nueva correcta, con código 301, antes de tocar los DNS.
El error más común: no cambiar lo que no hay que cambiar
Cuando migramos de WordPress, nuestra prioridad número uno es conservar las URLs tal cual. Si tu entrada estaba en /blog/mi-articulo, en la web nueva sigue en /blog/mi-articulo. Cero redirecciones, cero riesgo. Solo cuando la estructura vieja es un desastre —URLs con ?p=123, categorías duplicadas, parámetros de plugins— aprovechamos para limpiar, y ahí es donde entran las 301.
Desconfía de quien te venda «migración con redirecciones» como si redirigir mucho fuera bueno. La mejor migración es la que necesita las mínimas redirecciones posibles, porque conserva tus URLs. Redirigir es el plan B para lo que no se puede mantener igual, no un trofeo.
Después del cambio: vigilar, no rezar
El día del cambio no termina el trabajo. Durante las semanas siguientes vigilamos en Search Console la cobertura (que Google esté rastreando bien), los errores 404 (URLs que se nos escaparon) y las posiciones. Si aparece un 404, se corrige con su 301 en el momento. Es la diferencia entre «esperamos que vaya bien» y «sabemos que va bien».
La preservación del SEO no es un extra: es la base de cómo migramos. Contexto completo en la guía de migración, y si quieres que auditemos tus URLs actuales, la auditoría es gratuita.
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